Te he matado con mis propias manos, una y mil veces, dentro de mi mente. Pues ahí habitas, desde ahí me llamas, me dominas, me controlas. Pero soy necio, y entre más te mato más te encuentro, ahí, sonriendo, acariciando mis pensamientos con la fría daga del desprecio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario