jueves, 24 de noviembre de 2016

Al final tú eres la única que me queda, en quien puedo refugiarme cuando mi cerebro quiere crecer, en quien confío sin reservas, quien me hace sentir útil, importante, sabio y capaz. Tú no traicionas, tú enseñas, compartes tus secretos conmigo, me haces viajar a tu lado a través del tiempo, me anidas en tu pasado. Eres la maestra de mi vida, mi fiel compañera, la que me incentiva a conocerme con la ayuda del tiempo, por quien se escriben los más extraordinarios libros, la que muchas veces ha sido despreciada, malentendida, manipulada. No hace falta darte un nombre, los que saben sobre mis más hondos sentimientos entenderán quién eres y lo que estoy dispuesto a dar por ti. Sé mi compañera eterna, quédate conmigo lo que me resta de vida, aliéntame a seguir adelante, a no claudicar jamás. Y yo en retribución a tu amor, a tu interés en mí, dejaré en este mundo lo mejor que puedo dar: mi agradecimiento eterno escrito con la sangre que derraman mis heridas, pues algún día, cuando yo ya no esté, estarás siempre tú, para mostrar al mundo lo que dejé en ti, y que es la esencia de lo que una vez fui...

No hay comentarios:

Publicar un comentario