miércoles, 30 de noviembre de 2016

Hay cosas que duran para siempre y hay otras que no. Pero nuestros templos y construcciones primigenias siempre estarán ahí, llevando en cada una de sus piedras el recuerdo imborrable de nuestro paso por este mundo.

martes, 29 de noviembre de 2016

¿Cuántas veces más nos tendremos que contar la misma historia?
Digamos que lo que noto es una excesiva banalización de la imagen, del recuerdo. En un tiempo en que la fotografía se ha acercado a las masas, hasta el instante más insignificante se vuelve eterno. Preferiría vivir en un tiempo arcaico, olvidado, ése en que la mente gozaba de gran importancia y los momentos insignificantes se borraban de inmediato de la memoria.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Correr por los laberintos insondables de tu alma, entrar por donde muchos han entrado sin conocer el camino. Pero yo sí he recibido tus señales, yo sí te he entendido, yo sí sé por donde voy, es por eso que me muevo locamente de arriba a abajo, de adentro hacia afuera, llegando sin contratiempos a todas las partes de tu ser.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Te he matado con mis propias manos, una y mil veces, dentro de mi mente. Pues ahí habitas, desde ahí me llamas, me dominas, me controlas. Pero soy necio, y entre más te mato más te encuentro, ahí, sonriendo, acariciando mis pensamientos con la fría daga del desprecio. 
¿Cómo es posible que un mismo ser posea dos rostros, tan iguales pero tan diferentes a la vez, y que a voluntad pueda mostrarse tan amigo y tan enemigo al mismo tiempo?
Al final tú eres la única que me queda, en quien puedo refugiarme cuando mi cerebro quiere crecer, en quien confío sin reservas, quien me hace sentir útil, importante, sabio y capaz. Tú no traicionas, tú enseñas, compartes tus secretos conmigo, me haces viajar a tu lado a través del tiempo, me anidas en tu pasado. Eres la maestra de mi vida, mi fiel compañera, la que me incentiva a conocerme con la ayuda del tiempo, por quien se escriben los más extraordinarios libros, la que muchas veces ha sido despreciada, malentendida, manipulada. No hace falta darte un nombre, los que saben sobre mis más hondos sentimientos entenderán quién eres y lo que estoy dispuesto a dar por ti. Sé mi compañera eterna, quédate conmigo lo que me resta de vida, aliéntame a seguir adelante, a no claudicar jamás. Y yo en retribución a tu amor, a tu interés en mí, dejaré en este mundo lo mejor que puedo dar: mi agradecimiento eterno escrito con la sangre que derraman mis heridas, pues algún día, cuando yo ya no esté, estarás siempre tú, para mostrar al mundo lo que dejé en ti, y que es la esencia de lo que una vez fui...
Reconstruirse mediante el tiempo, vaciándose de uno mismo y de otros, conservando para el futuro la esencia que una vez nos hizo rechazar la muerte y el olvido, ésa que una vez nos ayudó a encontrarnos dentro de nuestra infinita historia.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Arrojo el tiempo por la borda de mi existencia intacta, estática, olvidada, ahogada. Navego sin rumbo entre la niebla de la estupidez, el vicio, la vacuidad. Busco en mi pasado el sentido, la razón, la explicación. 
No hay nada. 
El viento me tambalea y la brisa salina enceguece estos ojos que no ven, que nunca han visto. El mar me consume, me reclama, me llama. 
Mientras tanto el tiempo sigue cayendo al abismo, a la nada. Si algún día lo recupero será allá abajo, en el fondo de la oscuridad a la que pertenezco, porque aquí, en donde aparentemente hay luz, tan sólo he visto el humo y las cenizas del fuego que una vez fue mi vida.   

jueves, 10 de noviembre de 2016

Pensar y repensar este maldito tiempo en su infinitud inagotable es igual de inútil que recordarte como si no estuvieras estando presente.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Se termina mi tiempo, comienza el tuyo. Tal vez sea por eso que no nos entendemos cuando hablamos a través de nuestros sentimientos. No te culpo. Tú no sabes nada de la muerte ni de sus continuas visitas a mi casa. Tú sólo sabes de vida, de esperanza. Y estoy seguro que por ello tu dios sabrá premiarte con lo que esperas, y a mí, por blasfemo, por sacrílego, sólo me dará el recuerdo de tu olvido, la ausencia de tu presencia. 
Bien pudiera ser que un día tú y yo nos reconozcamos en nuestras diferencias más que en nuestras semejanzas. Tú amando si dudas, yo dejándome amar sin miedos. Tal vez sólo entonces seamos capaces de vernos en la vida como realmente somos. Porque esperar la oportunidad de corregir nuestros errores en ocasiones reencarnadas no tiene ningún sentido, pues yo no creo en la existencia después de la muerte ni en la necia esperanza de vidas futuras. Entonces dejemos de esperar, ya que nuestra obstinación sólo hará que la espera se convierta en la tortura de la que buscamos huir y que fue nuestro tiempo juntos dentro del absurdo en que convertimos nuestro amor.