Si aceptamos que la vida es sólo momentos, y que esos momentos son instantes que en algún lugar incierto de nuestro futuro constituyen nuestro pasado, habremos resuelto la paradoja del tiempo y su efecto sobre la humanidad. Ya que sabernos en un pasado mediante la capacidad de recordarnos en uno u otro momento, viene a ser el ejercicio perfecto para aquellos que jamás se olvidan de vivir.
martes, 31 de mayo de 2016
jueves, 26 de mayo de 2016
Jugamos a ser felices, a inventarnos universos perfectos con la ayuda de Dios y del Amor. Y aún cuando todos sabemos lo que es un juego y que jugar cansa y termina en algún momento, nos obstinamos en seguir jugando, divirtiéndonos, engañándonos a nosotros mismos. Sin embargo, llegará el día inevitable en que el tedio se vuelva soberano y ordene, con la máxima autoridad de un monarca eterno, que la humanidad despierte y deje de jugar, puesto que el juego sólo está reservado a los niños plenos de inocencia, engañados por la esperanza de una vida futura que no conocerán.
sábado, 14 de mayo de 2016
Hay imbéciles que piensan que conducen nuestras vidas. Y con eso creen que orquestan la infinita sinfonía del universo. Si Dios, quien los mira desde lo alto, pudiera emitir un juicio, seguro diría que tan nefastos seres buscan adjudicarse atribuciones que no les corresponden. Pues Dios, al igual que ellos, se cree con la autoridad suficiente para controlar nuestras vidas mediante eso que llaman destino. Si yo, que no tengo control ni sobre mí mismo, me sobrevivo triunfante, tendré al igual que ellos el suficiente descaro y la necesaria arrogancia para decir que como he hecho las cosas ha sido la mejor y única manera posible.
miércoles, 11 de mayo de 2016
He notado la existencia de ciertos individuos iluminados que ignoran por completo que cuando escriben o dicen lo que piensan o sienten hacen poesía. Hay otros, por el contrario, inflamados de arrogancia y revestidos con un orgullo tal que no les hace ver que de poetas solamente tienen el nombre. Son ellos de quienes proviene la vana palabra y el hedor que contamina el ambiente sonoro de la lengua que enamora. Sería justo, pienso, que aquellos de quienes la lírica ha hecho sus aliados escriban más sobre sus ideas y sentimientos, para que, actuando de este modo, logren contrarrestar la inolvidable máxima Bukowskiana puesta con inteligente blasfemia en los labios de Dios: "Veo que he creado muchos poetas pero no tanta poesía."
Por fin lo consigo: me olvido de todos y de todo; hasta de mí mismo. No carece de cierto interés y agrado el entregarse a la voluptuosidad de una amnesia inducida.
Si el archivo histórico personal de un hombre se conforma de recuerdos, entonces no habrá mejor manera de librarse del pasado que anestesiando su memoria para, al final, despojarla de la vida con los irremediables hálitos de la muerte.
En esto, dirán muchos, se halla el verdadero sentido de la necrofilia, pues el amor a la muerte no es otra cosa más que la inevitable consecuencia del amor a la vida. Con ello entiéndase que todo aquél que ha vivido y muerto en aras del amor y de la propia vida, no ha hecho más que darle sentido a la muerte y a la profunda y sempiterna inconsciencia de una soledad inagotable que buscó llenar con el vacío de su ausencia infinita.
Si el archivo histórico personal de un hombre se conforma de recuerdos, entonces no habrá mejor manera de librarse del pasado que anestesiando su memoria para, al final, despojarla de la vida con los irremediables hálitos de la muerte.
En esto, dirán muchos, se halla el verdadero sentido de la necrofilia, pues el amor a la muerte no es otra cosa más que la inevitable consecuencia del amor a la vida. Con ello entiéndase que todo aquél que ha vivido y muerto en aras del amor y de la propia vida, no ha hecho más que darle sentido a la muerte y a la profunda y sempiterna inconsciencia de una soledad inagotable que buscó llenar con el vacío de su ausencia infinita.
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