jueves, 2 de diciembre de 2021

 Derivar en nada, en no más que este dolor que pulula, que intoxica la vida, que brota de la oscuridad. Ser sujeto del tiempo, habitante del olvido. Estar a costa del espacio que existe, a pesar del rencor de quien aún nos recuerda. Y después volver a caminar las calles de antaño, arañar las vertebras de la esperanza malsana que jamás complace. ¿Estaremos algún día determinados a querer volver, a desear coexistir con la nada? Vacuo infinito el que nos espera, áspera realidad la que nos acoge. Y aún así no dejamos el mundo, no saltamos fuera de nosotros mismos ni de los otros. Espacio y tiempo invertebrado el que se arrastra sobre nuestras cabezas, como si fuéramos la tierra sobre la que se sucumbe tras una y mil derrotas, después de haber acariciado la gloria que nunca fue nuestra.

domingo, 12 de abril de 2020

Siempre es tiempo para seguir intentando, para no dejarse vencer. El empeño de los necios es el regalo de los dioses.
Tal vez sólo sea que no he aprendido a escuchar, a entender. ¿Será posible que los sonidos mudos por fin estén hablando con los oídos sordos? 

jueves, 25 de julio de 2019

Si a veces te preguntas por qué me ausento es debido a que me voy de viaje, con mi mente, a través de mis recuerdos. Era lo que ya no soy; fui lo que nunca más seré. Dejé de ser, me modifiqué, me moldeé con nuevas manos, desdibujé mis contornos, deshice mis líneas, iluminé mis sombras. Perdí en tiempo, gané en muerte. Y regreso de ese viaje cada noche, sin reconocerme, sin saberme de aquí, de allá, de ninguna parte. A veces los recuerdos son nada, como el aire, como la arena que sepultan las olas del olvido. 

martes, 27 de febrero de 2018

Dejé de aceptar el sometimiento como una forma de evasión del conflicto. Dejé de pensar en el autoritarismo como una vía de escape de mis propias decisiones. Dejé de concebir el miedo a la vida como un refugio a la inevitable aceptación de la muerte. Soy yo quien decide cómo vivir, qué pensar, dónde y de qué manera quiero esperar el desenlace de mi tiempo.

viernes, 26 de enero de 2018

Si mi existencia se redujera a lo que los demás piensan de mí, sin duda mi vida se vería empobrecida. Si los otros no se piensan, no se conciben, no se complejizan, ¿cómo tendrían la capacidad de pensarme como realmente soy? Yo soy como me pienso, como me siento, y sólo eso. A veces fuerte, a veces débil. Cobarde, arriesgado, sano, enfermo, optimista, funesto, irascible, tolerante, ignorante, conocedor, desesperado, tranquilo... así soy yo. Mi presencia en este mundo se resume en las siguientes palabras: Soy dueño de mí; me rehago todos los días. Unos días muero, me destruyo; otros renazco, me reparo. Yo no necesito robar ni pedir frases para definirme; no maquillo imágenes para gustarle a la muerte. 

viernes, 1 de diciembre de 2017

Para todos los que critican lo que hago, produzco o creo, dejo esta frase hija de mi más arraigada misantropía: El trabajo que se ha hecho es perfectible; el que nunca se realiza merece el elogio de los necios.