Si mi existencia se redujera a lo que los demás piensan de mí, sin duda mi vida se vería empobrecida. Si los otros no se piensan, no se conciben, no se complejizan, ¿cómo tendrían la capacidad de pensarme como realmente soy? Yo soy como me pienso, como me siento, y sólo eso. A veces fuerte, a veces débil. Cobarde, arriesgado, sano, enfermo, optimista, funesto, irascible, tolerante, ignorante, conocedor, desesperado, tranquilo... así soy yo. Mi presencia en este mundo se resume en las siguientes palabras: Soy dueño de mí; me rehago todos los días. Unos días muero, me destruyo; otros renazco, me reparo. Yo no necesito robar ni pedir frases para definirme; no maquillo imágenes para gustarle a la muerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario