martes, 23 de mayo de 2017

Hoy pensaba en la felicidad. Pensaba en las veces en que he sonreído y el porqué de ello. Pensaba y repensaba en los momentos de ayer, en los instantes que sobreviven el paso del tiempo. He sonreído, sí, y han sido muchas veces. He sonreído por amar y ser amado, por aprender y también enseñar. He sonreído mirando tu rostro, pero también queriéndote olvidar. Porque aunque tú no lo sepas, siempre estarás en cada libro que lea, en cada palabra que escriba pensando en ti. Sí, porque tú eres a quien busco entre los escombros de mi pasado, ésos en que perdura la huella de la búsqueda de mí mismo. Y si a veces el presente me atosiga y me salgo del camino, tu imborrable presencia me redirecciona hacia la infinita ruta que lleva a ti. Y sé que sonriendo podré hallarme de nuevo en tu persona, pues con suave y delicada voz me llamas para recordarme porqué estoy aquí, en esta ciudad eterna en la que antaño los rumores humanos fueron acallados por los sonidos del viento y del agua. Quiero sonreír de nuevo, como antes, reencontrarme otra vez en ti. Es por eso que te sigo buscando, ahí, entre las cenizas de los mil libros que consumió el fuego de mis ojos. Historia, oh venerada historia de mis dichas internas, redime mi alma y haz que mi intelecto se encamine de nuevo a ti.

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