viernes, 30 de diciembre de 2016

martes, 20 de diciembre de 2016

Todos tenemos un pasado que muy pocos estamos dispuestos a recordar, ya sea por lo que otros nos dicen, ya sea por lo que nos decimos a nosotros mismos de nuestra propia vida. Pero al final todo esto siempre está ahí, en nuestra memoria, hablándonos sin parar de la vida que hemos vivido y que a toda costa buscamos dejar a nuestras espaldas.

Un mundo de nubes es el nuestro. Y al final de cuentas son ellas el piso sobre el que siempre hemos cimentado nuestros sueños, nuestra vida.
En un mundo como el que hemos construido, la desaparición de la alternancia es imposible: pasamos constantemente del tedio a la libertad y de la libertad al tedio. El ser humano no sabe estar en paz con la naturaleza, ni consigo mismo, ni con nadie, ni con nada.

domingo, 18 de diciembre de 2016

No importa ya lo que tú hayas recordado; no importa ya lo que yo haya olvidado. Al final tus recuerdos son mis olvidos y tus olvidos son mis recuerdos. Jamás nos pondremos de acuerdo: mientras tú me recuerdas yo te olvido; mientras tú me olvidas yo te recuerdo.
Viajar de un lado a otro de dos polos infinitos. Perderse en la inutilidad de un tiempo que se congela, de una vida que se detiene. Aún nos quedan años por tirar a la basura, vidas por vivir de nuevo alimentando nuestra zozobra.
Nos definimos como un concepto, nos catalogamos con vanas etiquetas. Tan perdida quedó tu alma, tan disipada continúa la mía. Somos sólo dos objetos de aparador, dos juguetes de niños que juegan a construir su destino.
Eres tú y soy yo, pero nos seguimos disfrazando con mentiras. Somos esto y aquello, pero no lo aceptamos. Continuamos en espera de encontrarnos con nuevos engaños, de reconocernos con nuevas máscaras.

lunes, 5 de diciembre de 2016

La confianza, cuando no está dirigida hacia uno mismo, es un absurdo. Pues no vale la pena confiar en los otros, esos a quienes la envidia, avaricia y celos convierten en los perfectos depredadores de su misma especie. 
Intelligentia nulla est quando vitae eam non habemus.
Hablo y escribo del dolor porque lo he sentido, por dentro y por fuera de mi ser. Si tú piensas que la historia no nos deja marcas, entonces no entiendes el valor de aquello que se oculta a tus espaldas, de aquello que va quedando detrás de nosotros.
Definitivamente siempre me sorprenderá la naturaleza humana. Porque entre más la miro y pienso sigue siendo tan igual pero diferente. Pues son los años los que matizan su carácter y las épocas las que determinan su conducta. Pero siempre veo en ella lo mismo: amor, odio, indiferencia. Hubo un tiempo en que pensé que había esperanza, en que creí que la posibilidad humana era infinita. Me equivoqué.
A veces la vida se vuelve una guerra sin tregua, la cual termina al devolverle a cada quien lo que le pertenece. Al pasado lo que es del pasado, al presente lo que es del presente. Hay recuerdos que no valen la pena, hay personas que es mejor enterrar en el olvido.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Siempre he experimentado una necia tendencia a enamorarme, a entregarme a cualquier ser. Y al final siempre termino desahuciado, olvidado por la recóndita esperanza de no volverlo a hacer.

viernes, 2 de diciembre de 2016

No son pocas las veces en que me descubro sintiendo pasar el tiempo frente a mis ojos. A veces me reprendo por regalarle al tedio lo mejor de mis horas. Pero al final algo siempre surge. Es como cuando de la inmensa calma de la nada emerge la gran explosión de un volcán.